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Historia

Murla

Murla

La villa de Murla tiene su origen en una alqueria medieval de época musulmana que crece en torno a la fortaleza de Pop (actual templo parroquial), cuya antigüedad se remonta muy posiblemente al siglo XI, a falta de hallazgos arqueológicos del subsuelo que determinaran una época anterior. Dominando el acceso al Valle de Pop, ejerció la capitalidad del mismo siendo el único núcleo de cristianos viejos de la comarca hasta llegar a las cercanas poblaciones de Benissa y Denia. Entregada, según el Llibre del Repartiment, a Vidal de Vilanova, fue asimismo señorío de la familia de Joanot Martorell, llegando finalmente a propiedad de los Duques de Gandía y condes de Oliva. (CFR. S. Giner Guerri. Historia de Murla).

Hasta el siglo XVII fue capital del valle formado por el río Pop o Jalón. A esta hermosa cuenca acabó por darle nombre el Castillo de Pop, que hoy es iglesia parroquial de Murla y uno de sus monumentos de visita obligada. Los habitantes de este pueblo apenas sobrepasan el medio millar, son de carácter amable y la tranquila villa resulta, por su interés histórico y cultural, visita obligada por la comarca de la Marina Alta.

El origen del Castillo de Pop se remonta a los primeros siglos del Islam. Muy posiblemente lo reconstruyó el Cid Campeador en sus “paseos” por estas tierras. Después perteneció a los señores de Martorell, a los Condes de Oliva y a los Duques de Gandia quienes, tras los ataques de los corsarios de Barbarroja sufridos por su templo en el XVI, acabaron por cederlo para que fuera habilitado como iglesia parroquial.

Junto al muro sur del Castillo se encuentra el ‘Llavador Vell’, uno de los dos lavaderos públicos que todavía continúan utilizándose en Murla; el otro, el ‘Nou’, puede verse en la calle de la Fuente, precisamente al lado del afloramiento que da nombre a esa serpenteante vía y que también cede sus aguas al Llavador Vell, a donde llegan canalizadas por debajo de las casas de la población.

Pero en Murla aún hay otros monumentos con encanto para el visitante, como las ermitas de La Sangre y de San Sebastián. La primera fue hospital de la villa hasta su conversión y alberga desde 1856 la imagen de la patrona de la localidad, la Divina Aurora; la otra ermita, dedicada a San Sebastián, se levanta en la falda del monte del Caballo Verde, blanca entre la pinada, protegiendo el término municipal –según cree el pueblo– de plagas y pedriscos. En ella se halla, en un retablo neogótico, la imagen del santo patrón. Murla ofrece también al visitante varias posibilidades para practicar excursiones y senderismo. El Castellet –o Castell de Murla, su verdadero nombre– está situado sobre el llamado Puig d’Orba. En realidad, de él quedan apenas alguno de sus derruidos muros como vigilantes sobre la fértil y hermosa comarca de La Rectoría, subcomarca pertenciente a la más amplia del Marquesado de Denia. Aunque se hable de él como “obra de moros”, su origen es de tiempos posteriores a la conquista del reino de Valencia por el rey don Jaime. Tiene fácil acceso por un antiguo camino para caballería desde las partidas de Vellich y Comeig.